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Vendo Parcela En Pan de Azúcar, Coquimbo V 1292-25-LR-07.2021

Vendo Parcela En Pan de Azúcar, Coquimbo V 1292-25-LR-07.2021

Vendo Parcela En Pan de Azúcar, Coquimbo V 1292-25-LR-07.2021, cuya superficie son 5.730 m2,  cuenta con rol y accesos expeditos. Además, tiene factibilidad de luz y el suministro de agua es mediante camiones aljibe.

El sector Pan de Azúcar se caracteriza  por sus hermosos paisajes, un aire limpio y constituye una zona muy tranquila para vivir, lo que la convierte en un área con creciente plusvalía para quienes están pensando en realizar inversiones inmobiliarias. 

El terreno es plano permite construir en toda su extensión, aledaño al camino de servidumbre y sin limitaciones en cuanto a lo que se puede construir en él.  

Características indicadas, salvo error u omisión.

Llamar: 984672819 – 941800002

Vendo Parcela En Pan de Azúcar, Coquimbo V 1292-25-LR-07.2021

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Vendo Parcela En Pan de Azúcar, Coquimbo V 1292-25-LR-07.2021

 

Primer linchamiento 

Hubo dos Cristos en el Gólgota:

uno bebió vinagre, otro miraba.

Uno estaba en la cruz, el otro en la muchedumbre.

Uno tenía los clavos en sus manos, el otro, agarrando

un martillo, clavaba clavos.

Había muchos más Cristos en el Gólgota, muchos más

compañeros ladrones, muchos, muchos en la multitud

aullaban el equivalente judeo de: «¡Matadlo!

¡Matadlo!»

El Cristo que ellos mataron, el Cristo que no mataron,

ambos estaban en el Gólgota.

¡Piedad, piedad por estos tobillos rotos!

¡Piedad, piedad por estas muñecas dislocadas!

Los brazos de la madre son fuertes hasta el final.

Ella le sostiene y cuenta los borbotones de sangre de su

corazón.

En él había el olor de los barrios bajos,

iniquidades de los barrios bajos encendían sus ojos.

Canciones de los barrios bajos se trenzaban en su voz.

Los enemigos de los barrios bajos odiaban su corazón de

barrio bajo.

Las hojas de un árbol de la montaña,

hojas con una girante estrella temblando en ellas,

rocas con una canción de agua, agua, encima de ellas,

halcones con un ojo fijo en la muerte, siempre, siempre,

el olor y el poder de esto estaban en sus mangas, en las

ventanas de su nariz, en sus palabras.

El hombre de los barrios bajos fue muerto, el hombre de

la montaña vive.

Carl Sandburg (1878 – 1967) Estados Unidos